“Hemos logrado probar que una droga –un compuesto natural de la India, llamado Andrografólido- es capaz no solo de tener efectos positivos en animales transgénicos de Alzheimer, sino que conseguimos repetir los mismos resultados en un modelo natural de la enfermedad, un pequeño roedor chileno llamado Octodon Degus, que presenta problemas cognitivos, fallas de memoria, aprendizaje y la acumulación de las proteínas responsables del mal de Alzheimer”, manifiesta el Dr. Nibaldo Inestrosa, director del Centro de Envejecimiento y Regeneración de la Universidad Católica de Chile, CARE Chile UC.

El medicamento demostró que es capaz de revertir y prevenir los cambios que se observan en estos animales, los cuales manifiestan esta patología con la edad. El siguiente paso es testear sus efectos en personas. Así lo explica el Premio Nacional de Ciencias del año 2008: “Un octodon degus joven no presenta ningún problema asociado a esta enfermedad degenerativa, pero un animal de cinco años comienza a manifestar toda la sintomatología del Alzheimer. Entonces, cuando los tratamos con el compuesto Andrografólido éstos presentaron niveles muy bajos de dificultades cognitivas, cambios morfológicos y conductuales”.

El  Andrografolído (andro), es un producto natural extraído de una planta que se usa en la India, específicamente en la medicina ayurvédica y es muy efectiva controlando la enfermedad de Alzheimer. Funciona como un activador de la vía de señalización Wnt, vinculada a procesos de formación del cerebro, la sinapsis, interacción de las neuronas, además de la memoria y el aprendizaje. Al lograr restablecerla se pueden prevenir las lesiones neuronales y recuperar la comunicación entre las neuronas.

“La pérdida de la función de la vía Wnt genera la aparición de Alzheimer, así que pensamos que si lográbamos tirar para arriba esta vía probablemente la enfermedad iba a disminuir. En los animales jóvenes está alta, y no hay presencia de esta patología, pero en los viejos la vía Wnt comienza a decaer y el Alzheimer se empieza a manifestar. Y en estas condiciones es cuando nosotros tomamos a los roedores y les damos la droga. Entonces subimos la vía Wnt y los animales se mejoran”, agrega el científico.

TIPO DE CAMBIOS CONDUCTUALES

Los científicos realizaron una serie de ensayos para comprobar la efectividad del compuesto en modelos naturales, entre ellas, pruebas de  movilidad general. “Pudimos apreciar que los animales viejos y los tratados con andro no tienen ninguna diferencia de movimiento. Desde el punto de vista de la interacción social están aparentemente bien, no tienen problemas locomotores, de movimiento. Para medir estos parámetros en el Octodon usamos un test en que el animal debe ubicar una entrada localizada en un cuadrante definido”, señala el Dr. Inestrosa.

Otro tipo de sondeo realizado, con resultados exitosos, es el reconocimiento de objetos nuevos. “Un Octodon Degus envejecido o con Alzheimer no es capaz de detectar la presencia de un elemento nuevo en su entorno habitual. Pero al ser tratado con el compuesto, aquellos que no tuvieron interés en el dispositivo pudieron ser capaces de reconocerlo”, aclara Inestrosa. Para estos análisis se descarta que los animales tengan problemas de movilidad o alguna complicación que les impida realizar correctamente los test.

DERECHOS Y DEBERES DE LOS PACIENTES

El Dr. Nibaldo Inestrosa formuló un llamado a las autoridades a realizar un cambio en la actual Ley de Derechos y Deberes de los Pacientes, que permita a los científicos poder desarrollar investigaciones en pacientes con problemas cognitivos, situación que es prohibida por dicha normativa.

“Éste es un fármaco que tiene todas las probabilidades de llegar a buen término en seres humanos. No obstante, es necesario que el Comité de Salud del Senado modifique esta ley, la cual es muy buena en muchos aspectos, pero que al contar con esta moción limita las posibilidades de continuar investigando en modelos naturales. La única manera en que se puedan hacer estudios es que tú hayas logrado que la persona, cuando estaba sana, te firmara un consentimiento de que si mañana enfermara pueden hacer estudios con ella. Si esto no ocurre no vamos a poder avanzar con nuestras investigaciones”, indica el académico. (Por: María Mercedes Barraza C. Agencia: Inés Llambías Comunicaciones)