Los desordenes fibróticos se caracterizan por una acumulación excesiva de tejido conectivo y matriz extracelular (MEC) que reemplaza al tejido normal, llevando al mal funcionamiento de una gran variedad de tejidos y órganos. El compromiso mayoritario del corazón, pulmón, riñón y músculo esquelético produce un debilitamiento importante de la salud. La fibrosis es la consecuencia natural de la reparación de tejidos y del envejecimiento, pero también es favorecida por diferentes enfermedades y puede tener un componente genético, como es el caso de la Distrofia Muscular de Duchenne (DMD). En la actualidad no existe un tratamiento efectivo contra la fibrosis, dado que se desconocen moléculas blanco-específicas. El músculo esquelético y el riñón ofrecen modelos muy convenientes para estudiar diferenciación tisular y los procesos de regeneración asociados a fibrosis. Además, evidencia reciente sugiere que drogas capaces de aminorar las fallas renales asociadas a la fibrosis dependiente de diabetes podrían reducir la fibrosis muscular. El Losartán, una droga utilizada comúnmente para el tratamiento de la hipertensión arterial, es capaz de disminuir la fibrosis en modelos murinos de distrofia muscular, aparentemente disminuyendo la señalización dependiente del factor transformante tipo-β (TGF-β) en el músculo esquelético. A través de los estudios del sistema renal y muscular, esperamos descubrir nuevas aproximaciones experimentales que permitan evitar la fibrosis patogénica en otros órganos y otras enfermedades. Los enfoques incluyen el estudio de los mecanismos relacionados con la producción de factores que modulan la fibrosis y las señales intracelulares generadas. Las aproximaciones experimentales para estudiar los mecanismos de la fibrosis renal y muscular se entrecruzarán recíprocamente para descubrir así sus elementos comunes. Las hormonas antifibróticas que son efectivas en el riñón serán utilizadas en los modelos de fibrosis muscular y viceversa.

Investigador a cargo: Enrique Brandan