“Añadirle litio al agua potable es una cosa, pero hay que demostrar que efectivamente tiene algún efecto. Es una cuestión de salud pública, todo depende de las concentraciones. Una cosa es el litio para personas con trastorno bipolar, y otra tiene que ver con niveles bajos, para que la enfermedad no se presente”, plantea el director del Centro de Envejecimiento y Regeneración de la Universidad Católica de Chile, Centro UC CARE Chile, DR. Nibaldo Inestrosa, en un artículo publicado en La Tercera sobre estudio británico que asegura que el elemento, utilizado para casos de trastorno bipolar y depresión, podría ser añadido al agua que consumimos, tal como el flúor.

Expertos dicen que es perfectamente posible, considerando la tasa de suicidios en Chile, y el alza de enfermedades mentales por la pandemia.

Indica el artículo que en mayo pasado, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió sobre las futuras consecuencias para la salud mental relacionadas con la pandemia de coronavirus en el mundo, apuntando a un posible aumento de suicidios y de trastornos por esta causa.

La Tercera señala que en términos globales, la depresión afecta a 264 millones de personas en todo el mundo. En Chile, según la última Encuesta Nacional de Salud 2016-2017, reseña el artículo, hubo 1.878 suicidios en un año, lo que equivale a cinco muertes diarias. El 20,6%, (388 fallecimientos), correspondió a jóvenes de entre 20 y 29 años.

Ante esta realidad un grupo de científicos postula añadir litio al agua potable, lo que en teoría ayudaría a disminuir los niveles de suicidio. El litio se usa se usa de manera amplia y efectiva para el tratamiento y la prevención de episodios depresivos, ya que disminuye el riesgo de suicidio en personas con trastornos del estado de ánimo.

Un estudio del British Journal of Psychiatry establece que “el litio natural en el agua potable puede tener el potencial de reducir el riesgo de suicidio y posiblemente ayudar a estabilizar el estado de ánimo, particularmente en poblaciones con tasas de suicidio relativamente altas y áreas geográficas con un mayor rango de concentración de litio en el agua potable”.

“Es prometedor que niveles más altos de trazas de litio en el agua potable puedan ejercer un efecto anti-suicida y tengan el potencial de mejorar la mentalidad comunitaria”, señala Anjum Memon, presidente de Epidemiología y Medicina de Salud Pública en el Brighton and Sussex Medical School y autor principal del estudio, publica La Tercera.

Dr. Nibaldo Inestrosa en su laboratorio del Centro UC CARE Chile-

Consultado por el diario sobre este tema, el Dr. Nibaldo Inestrosa, Premio Nacional de Ciencias 2008, expresa que “a fines de los años 2000, en Austria se midieron los niveles de demencia en la población y la concentración del litio en el agua potable, ya que al tratarse de una zona montañosa la cantidad de minerales en el agua era muy alta. Se encontraron con una relación inversa: a mayor cantidad de litio, menor demencia. Esto posteriormente se volvió a hacer con las tasas de suicidio y se obtuvo el mismo resultado”.

Precisa Inestrosa que “añadirle litio al agua potable es una cosa, pero hay que demostrar que efectivamente tiene algún efecto. Es una cuestión de salud pública, todo depende de las concentraciones. Una cosa es el litio para personas con trastorno bipolar, y otra tiene que ver con niveles bajos, para que la enfermedad no se presente”.

El científico añade que en 2012 le planteo a la Sociedad de Neurociencia en Washington y a la Organización Mundial de la Salud añadir litio al agua en los países de Latinoamérica, de la misma forma que se hace hoy con el flúor, “pero la idea quedó ahí”.

Inestrosa tiene clara la potencial ventaja de esta opción: “Santiago debe ser una de las capitales con mayor depresión en el mundo, y es claro que es uno de los lugares con tasas de suicidios más altas. La pandemia tiene un efecto mayúsculo y debería haber un aumento en las cifras -a nadie le parecería raro-, pero no a causa de la pandemia. La depresión es uno de los gatillantes del suicidio”, asegura. “El litio es el tercer elemento que más aparece en el universo. Si fuese algo malo, se sabría. El litio no está para hacer pilas”, asevera el científico.

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